Categoría: Leé Humanizados

Paulo Ferrari

Jugó en solo dos equipos, muchos años en cada uno, con gran regularidad y buen nivel; demostrando lealtad, respeto y pertenencia hacia la institución que representaba. Nunca priorizó el ´salvarse económicamente´. Es uno de los defensores más goleadores de la historia de River. Compartió un mismo vestuario con Ortega, Gallardo y Almeyda. Estando como coordinador de las inferiores de Rosario Central, le pidieron que se haga cargo técnicamente de la Primera en un complejo momento, y a los ¡20 días! lo echaron. Humanizamos a Paulo Ferrari, un tipo simple.

David Ferrer: el luchador

Durante muchas temporadas el tenis ha tenido una hegemonía absoluta de un reducido grupo de cuatro astros: Roger, Rafa, Nole y Murray. Pero también ha tenido a un “héroe sin capa”, a un David que se les animó a competir de igual a igual a los Goliat. Fue uno de los jugadores más regulares de la historia del circuito, estando siete temporadas dentro del Top Ten y llegando siempre a instancias decisivas de todos los torneos. Muchas palabras autorizadas lo definían como ´el N°1 de los humanos´. Querido y respetado como casi ningún otro tenista en el circuito, David Ferrer marcó una época en la época en que los protagonistas fueron otros cuatro; haciendo de su carrera una epopeya deportiva y un ejemplo absoluto de inspiración.

Guido Rodríguez

Fue padre muy joven. No pudo tener continuidad y asentarse en River. En Defensa y Justicia, de la mano de Ariel Holan, tuvo su despegue definitivo. En México fue el jugador sensación, alcanzando un nivel de altísimo vuelo lo que le abrió la puerta a la Selección. Hoy en el Betis de Manuel Pellegrini es uno de los volantes más eficaces y con mejores estadísticas de La Liga. Un centrocampista de los de antes: pensante, criterioso, simple, con jerarquía para la recuperación y elegancia con la pelota para distribuir juego. Humanizamos a Guido Rodríguez, un pibe con los pies sobre la tierra.

Roger Federer: el adolescente incontrolable

Hoy es, para muchos, el mayor embajador de la historia del deporte. El que reúne todos los requisitos fuera y dentro de la cancha para ser tomado como ejemplo a seguir. Su caballerosidad, su personalidad elegante y sofisticada, su comportamiento señorial; lo convierten en ´Su Majestad´. Pero en ese mismo ser elevado, habitó, años atrás, un joven totalmente enloquecido. El Roger Federer adolescente era rebelde, poco profesional, desequilibrado emocionalmente, irascible, irrespetuoso con los rivales… incontrolable. ¿Cómo logró la metamorfosis y transmutación para pasar de ser ´un pequeño satán´ a una personaje solemne?

Pedro Opeka: el argentino que necesita Argentina

Hace más de 40 años está en Madagascar. Cuando llegó, se encontró con una situación extremadamente lacerante e inhumana: pobreza atroz, promedio de vida bajísimo, ignorancia absoluta. Allí, realizó una obra humanitaria loable. Convenció a sus habitantes de que podían salir en base a sus propios esfuerzos y sacrificios. Con una labor milagrosa, levantó más de 15 pueblos (con casas, asfalto, centros médicos, escuelas, centros deportivos). Le dio dignidad a la gente con trabajo y educación. Les enseñó el rigor, la conducta y el compromiso. Les demostró que la única manera en que se valoran y se disfrutan las cosas, es a través de conseguirlo con sudor y no como regalo. Inculcó que, sin amor y respeto al prójimo, la vida no tiene sentido, pero que la mano dura es muchas veces necesaria y nunca el consentimiento. Es Pedro Opeka, el argentino que necesita Argentina.

Miguel A. Tojo: enseñarles a Messi, Aguero y Tévez

¿Qué cosas se les puede enseñar a jugadores que ya vienen con un talento natural sublime? Un maestro, docente y formador de pura cepa como Miguel Ángel Tojo, lo hizo. En el formidable proyecto de selecciones juveniles (1994-2007), del cual él fue uno de los grandes responsables, pasaron por sus manos los tres últimos astros argentinos: Messi y Aguero y Tévez. 

Novak Djokovic: el vacío en la cúspide

Tras ganar Roland Garros en 2016, Novak Djokovic llegó al pináculo de su carrera obteniendo el único Grand Slam que le faltaba, siendo N°1 y atravesando un momento extraordinario. Estaba en el punto más alto de su vida profesional, pero se chocó de frente con el vacío mental, emocional y motivacional. No quería seguir jugando al máximo nivel con tanto sacrificio, no encontraba estímulos de los cuales aferrarse y entró en una deriva. En 2018 anunció a su círculo íntimo su retiro del tenis, pero ese mismo año alcanzó nuevamente su esplendor. Tuvo una infancia muy dura que le sirvió para desarrollar una gran capacidad de superación dentro de la pista.

Marat Safin: el diferente

Fue número uno del mundo. Ganó dos Grand Slam, cinco Masters 1000 y dos Copa Davis. Fue el tenista en llegar a la cima del ranking más imponente físicamente de la historia: 1,93m. Adentro de una cancha intimidaba con sus potentes golpes. Dueño de un gran talento natural. Pero no es eso lo que lo convierte a Marat Safin en un personaje absolutamente singular. De un carisma embelesador, transgresor y disruptivo, solitario, mujeriego, volcánico y de personalidad muy profunda. Odiaba el tenis y rompió ¡1055 raquetas! en toda su carrera.

José Chamot

Disputó tres Mundiales con la Selección. Compitió en la élite del fútbol europeo. Es una de las personas más campechanas, modestas e íntegras que se pueden encontrar dentro de su ambiente. Conformó el cuerpo técnico de Matías Almeyda que logró el ascenso con River. Hoy hace su camino como entrenador. Humanizamos a José Chamot.