Darío Franco

Por Damián Giovino (@DamianGiovino)

Pilar de uno de los equipos más míticos que tuvo el fútbol argentino: el Newell´s de Bielsa. Campeón de las últimas dos Copa América ganadas por la Selección. Entrenador audaz con un estilo muy marcado. Dirigiendo es extremadamente pasional y efusivo. Fuera del campo es campechano y tranquilo. Humanizamos a Darío Franco, un tipo de bien.

-Los momentos en que estás sin trabajar, ¿los disfrutás porque tenés más tiempo para vos y para compartir con tu familia o los sufrís porque no estás haciendo lo que te apasiona: entrenando?

-Llevo más de un año que no estoy dirigiendo y disfruto el tener más tiempo para compartir con la familia y hacer cosas personales que cuando trabajo no me lo permite. Cosas simples como compartir con seres queridos unos mates o una comida, entrenar con mis dos hijos varones que ambos juegan al fútbol, acompañar a mi hija en su carrera de arquitectura. Todo eso lo aprovecho al máximo, porque hacía un montón que no podía hacerlo. También disfruto de ver muchos partidos gracias a la tecnología que te permite ver encuentros de todas partes del mundo.

-La profesión de DT demanda mucha exigencia y tiempo fuera de tu hogar, ¿tus hijos nunca te recriminaron el no estar más presente y compartir momentos en sus crecimientos?

 -No. Desde chicos entendieron cómo era mi profesión y se fueron acostumbrando a que yo no estuviera. Mi ausencia la tomaban como algo normal y entendían el motivo. Por eso toda la familia valoramos mucho los momentos, como el actual, en que no estoy dirigiendo y podemos estar juntos.

En charla con ´Humanizados´, Leo Astrada contó una situación que le sucedía cuando estaba dirigiendo y pasaba largo tiempo fuera de su hogar: “a veces en una cena se hablaba de un tema familiar y si quería opinar me ocurría que mi señora y mis hijas me decían que no lo haga si no estaba interiorizado en el tema, porque al estar dirigiendo me perdía de cosas del día a día”.

-¿Te sucedió alguna vez una situación así?

-No, porque más allá de no haber estado presente físicamente en un montón de momentos, siempre estuve conectado con mi familia a través de la tecnología. Hoy con WhatsApp o con una video llamada, una foto; te vas contando lo que cada uno hace en el día a día y así estás en contacto. Eso hace que cuando estoy presente físicamente, los temas que se tocan en la mesa familiar, estoy al tanto de todos, aunque indudablemente que no es lo mismo, y cuando no estoy muy interiorizado en un tema en particular, para no quedar mal, escucho lo que ellos hablan y después sí opino.

“No le dedico 24h del día al fútbol; si lo hiciera sería un peor DT. Un entrenador debe saber de otras cosas. Hay que leer de variados temas, abrir la mente con otras técnicas de conocimiento. Tengo muchos intereses que me apasionan en paralelo a mi profesión”, Manuel Pellegrini.

-En pocos DT´s resalta tanto la pasión voraz por el fútbol como en vos, ¿tu vida pasa 100% por este deporte o intentás desarrollarte en otros aspectos y descubrir otros mundos?

Todo lo que haga fuera de mi profesión, tiene que ser alguna actividad dinámica como practicar un deporte. Me gusta mucho jugar al paddle, jugar picaditos. También ando en bici, salgo a caminar. Todo vinculado al ejercicio. Después, fuera del fútbol, no hay otra actividad que me guste. Tengo una cuenta de Twitter que la uso para informarme. Leo sobre política y algunas otras áreas, pero no me interiorizo tanto.

-¿Consumís noticias de actualidad o preferís no ver tantas pálidas del día a día del país?

-No consumo. En mi casa el televisor está prendido desde la mañana hasta la una, dos de la madrugada que miramos una película o serie. Miramos algunos programas de entretenimientos, pero los noticieros los evitamos.

-Cuando estás dirigiendo, ¿consumís lo que se habla de vos y de tu equipo o te mantenés al margen?

-Cuando estoy dirigiendo no miro ni leo casi nada lo que puedan hablar de mí y de mi equipo.

-El fútbol es hermoso como deporte, pero, a veces, muy oscuro como negocio. ¿Estás curado o te siguen afectando algunos manejos de ciertas personas?

-Sí, estoy curado de algunas situaciones que suceden entorno al fútbol. Trato de que no me afecten, aunque es feo cuando, por ejemplo, un dirigente de un club donde dirigiste sale a hablar mal de vos y a decir cosas que no son ciertas.

“No existen más las personas trabajadoras, son obsesivas. No se dice ´éste es muy trabajador´, se dice ´este es un obsesivo´. Y si pretende y exige calidad, es un rompe pelotas”, expresó alguna vez Julio Velasco.

“Hay que preparar el carácter que no se inculca con palabras bonitas. Intenté prepararlo a Rafa para la dificultad, para asumir la adversidad, y para eso hay que tener dureza. Fui un entrenador que no le facilitaba mucho las cosas. Si facilitamos, el otro aprende bastante menos. Hay que fomentar la capacidad de aguante y resistencia. ¿Cómo aprendes a aguantar y resistir un poco más si te facilitan las cosas? Fui inflexible con Rafa desde el principio. Le exigía mucho, lo presionaba, le gritaba, usaba un lenguaje duro”, contó Toni Nadal.

-Se ve en vos una manera de liderar sumamente efusiva y enérgica, de una exigencia al límite. ¿Crees que hoy en día algunos eso lo ven como algo negativo?

-Quiero creer que no. Exigir al máximo y exprimir al futbolista para sacarle todo, no me parece algo malo, sino que es en beneficio del grupo. No cambiaría esa manera de liderar que tengo porque estaría perdiendo mi esencia. Tengo mi forma de transmitir cómo quiero que jueguen mis equipos y mi forma de corregir, que sé que es un poco efusiva. Eso me ha llevado a tener algunos encontronazos con ciertos futbolistas, pero nunca pasó a mayores. Nunca tuve problemas. Cuando un jugador hace algo mal, se lo tenés que corregir, sea de buena manera o de una manera fuerte. Si lo hacés de forma fuerte, al jugador puede caerle mal, pero no afecta la armonía del grupo y el funcionamiento del grupo. Hoy parece que no se soporta ni se convive con el error, no se toma como parte del juego. Alguien se equivoca y ya se frustra.

-Tu propuesta futbolística es ambiciosa y audaz, para plasmarla en el campo necesita mucho trabajo y conlleva riesgos. ¿Crees que a algunos futbolistas que tuvieron entrenadores más defensivos y con un estilo más básico, les cuesta cambiar esos hábitos y son reacios a tu filosofía?

-Totalmente de acuerdo. Es muy difícil cambiar los hábitos o las costumbres que el jugador arrastra de su carrera antes de ser dirigido por vos. Un jugador que hace varios años se mantiene en Primera división, es porque está capacitado y tiene condiciones para responder a lo que uno le pide. El tema está que si de diez años de carrera, cinco estuvo jugando de una manera determinada; cuando querés modificarle patrones de juego, le cuesta. Si un defensor central tuvo bastante tiempo a un entrenador que le decía que cuando reciba la pelota se la tire a los delanteros, a vos que como DT tenés otra manera de jugar, te lleva tiempo cambiarle eso. Con el tiempo todo se logra, pero muchas veces esos tiempos no los tenés. En todo el mundo, pero sobre todo en Argentina, es todo resultado inmediato, el ahora. Agarraste un equipo ayer y ya el domingo te exigen ganar; es difícil.

– Se te nota alguien muy transparente y genuino… un buen tipo.

-Con mi mujer hemos criado a nuestros tres hijos con muchos valores. Muchas veces nos paran por la calle para decirnos que se cruzaron con alguno de ellos y nos felicitan por lo educados que son. Eso es lo más lindo que te puede pasar. Lo más importante es que te valoren como buena persona y en ese sentido estoy tranquilo, después la profesión va y viene: te va bien, te va mal.  Quizá lo que ve la gente por la tv cuando dirijo es que gesticulo mucho o grito, pero es parte de lo apasionado que soy. Me considero una buena persona y es como me gustaría que me recuerden el día de mañana.

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