“Perder un hermano”, por Leopoldo Jacinto Luque

Leopoldo Jacinto Luque fue una de las figuras de la Selección Argentina en el Mundial de 1978, pero no la tuvo fácil: su hermano murió en medio de la competencia. El delantero contó cómo se sobrepuso a esa tremenda pérdida.

“Soy muy creyente y hay cosas que suceden. El de arriba sabe por qué. Yo cumplo años el tres de mayo, en el 78 fue durante el Mundial. Mi familia vino de Santa Fe a la concentración para saludarme y traerme una torta. A los pocos días, mi hermano venía para Buenos Aires a ver uno de los partidos. Un conocido de la familia venía para acá para traer verduras y se sumó con él. A la altura de San Isidro se había juntado neblina y chocaron con un camión que estaba parado en la banquina. Mi hermano falleció en el acto. Yo jugaba a la tarde noche de ese día contra Francia. Cuando mi papá se enteró, lo primero que hizo fue dar la orden de que nadie me avisara a mí. Que me iban a avisar personalmente. Ese día no me enteré y jugué el partido. En ese mismo encuentro me lastimé el codo. Cuando salgo para que me atiendan, me llevan los médicos al túnel. Al final de la escalera habían puesto una camilla, me tiraron ahí y me acomodaron el codo. Me querían llevar al vestuario y yo dije que tenía que volver al campo porque se habían hecho todos los cambios. No querían los médicos, entonces cuando amago a caminar para el vestuario, me doy vuelta, subo la escalera y le pido al árbitro que me deje entrar. En ese momento pensé en mi familia que vieron como me sacaban hecho mierda. Entonces volví por ellos, para que vieran que estaba bien. Me quedé ocupando espacio, poniéndome al lado de un rival para que no se la den. Al otro día me vinieron a despertar en la concentración para avisarme que me estaban esperando mis papás. Yo estaba convencido de que venían por el tema del codo. Ahí me dieron a conocer la noticia. Mi papá me encaró y me dijo que, así como hacía unos días atrás habían venido a pasar un buen momento por mi cumpleaños, ahora venían a darme una mala noticia. Cuando fui a hacer todos los trámites y a despedir a mi hermano, antes de abandonar la concentración, Daniel Pasarrella me dio un dinero de una ´caja´ que había de unos partidos amistosos previos al Mundial, que el plantel la guardaba para usar en alguna ocasión. El cumpleaños de alguno, el nacimiento del hijo de otro, por ejemplo. Muchos joden con que el plantel tenía relación con los militares. ¿Vos creés que alguna persona de la AFA o del gobierno militar se acercó a ver si precisaba algo? Nada. Yo no volví al equipo luego de ese suceso por héroe ni por hacerme el valiente. Volví porque tuve ganas de darles una alegría a mis viejos. La fortaleza de ese momento me la dio mi viejo”.

Firma: Leopoldo Jacinto Luque

(Fragmento de una charla que el protagonista tuvo con el periodista Damián Giovino)

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